domingo, 22 de enero de 2012

El grito. Munch


Video: http://www.youtube.com/watch?v=D-av-EjFtYA

F Descripción de elementos


Los elementos plásticos de la obra que analizamos se supeditan a la marca­da expresividad de la obra. La personalidad depresiva e inestable del pintor le hace plasmar el grito más expresivo de la historia del arte contemporáneo. Todo el cuadro es un grito de angustia, de dolor que expresa el estado de ánimo del pintor. Este reflejo de la angustia la obtiene a través de la línea, del color y de la pincelada.


Efectivamente, en lo que a la línea se refiere, hay una fuerte contraposición entre las rectas -diagonales- de la baranda y las ondulaciones constantes del resto de la obra. Tanto unas como otras dinamizan la representación, haciendo moverse al ojo constantemente por toda la superficie del lienzo.


En cuanto al empleo de los colores, existe, de nuevo, una contraposición entre las gamas cálidas y frías que contrastan entre sí. Tantos unos como otros son, por completo, antinaturalistas.



El color se independiza del objeto: lo importante no es representar la realidad sino transmitir el estado de ánimo. Y es que el color adquiere aquí un valor expresivo.



En cuanto a la pincelada, predomina la mancha sobre el dibujo, valiéndose solamente de la línea para contornear determinadas partes de la figura. La pincelada es suelta, nerviosa y curva, transmitiéndonos –como ya hemos indicado- sensaciones del estado de ánimo del pintor.


También la luz es antinaturalista, sin un foco determinado. No emplea el claroscuro. En cuanto a la profundidad, gracias a las diagonales y las líneas onduladas (así como por la diferencia de tamaño entre las figuras) se tiene una fuerte sensación de espacio que nos lleva desde el primer plano hasta el fondo sin puntos intermedios, comunicando así figura con fondo y creando un cierto desasosiego a la hora de contemplar la escena, llevándonos con movimientos rápidos de un lugar a otro. El paisaje, el mar, el cielo y la tierra se construyen a base de ondulaciones que parecen prolongar el grito que se escapa de la figura central, proporcionando movimiento a la obra. La asimetría del cuadro contribuye a transmitir inquietud y desequilibrio. En lo que a la composición se refiere, en primer plano, un individuo se lleva las manos a la cabeza y abre la boca para gritar con toda su energía y expresar así su angustia.


El personaje principal permanece quieto mien­tras las otras dos figuras humanas pasean indi­ferentes en el otro extremo del puente. Más allá del puente todo parece solidarizarse con el pro­tagonista, pues adquiere la misma sinuosidad que él.


La baranda separa los dos ambientes. Al fondo de la composición se puede apreciar un fiordo (elemento típico del paisaje noruego) y dos si­luetas de barcos.


El simbolismo es patente en el rostro agitado del protagonista en primer plano, que es casi una calavera que se aprieta el cráneo con las manos para que no le estalle. La figura abocetada ocupa la posición central del cuadro y se forma a base de una línea que se retuerce sobre sí misma. Su angustia se ve reforzada por la propia posición de sus manos. El autor estira la figura hasta deformarla. Desgarra el cuerpo y el paisaje hasta convertirlo en un grito de desesperación y dolor.


No le interesa, como ya se ha indicado, reproducir la realidad sino distorsionarla a través de la figura y el paisaje para expresar un estado de ánimo interno. Su mirada se dirige hacia el espectador, entrando en comunicación directa con él, y transmitiéndole su angustia. De esta manera el espectador participa de la desesperación y soledad del personaje.


F Lenguaje estilístico al que puede adscribirse la obra


Todos estos rasgos planteados incluyen a Munch en la línea expresionista. Con este término –expresionismo- se denomina una pintura en la que prima la «expresión subjetiva» sobre la representación de la objetividad ; la obra se convierte así en un vehículo de comunicación entre los sentimientos del pintor y el público. Se plantean las angustias vitales del hombre; tiene, en consecuencia, una carga dramática, pesimista y crítica.


Según esto, más que un estilo, es una actitud ante la pintura, marcada por un espíritu de rebeldía y oposición a todo lo establecido. A nivel formal la expresión de estos sentimientos suele recurrir a los rasgos anteriormente señalados: colores hirientes, ritmos lineales fuertes y, a veces, a un afán de ruptura con toda norma pictórica.


El término Expresionismo se viene utilizando aproximadamente desde 1910 aunque refleja una realidad anterior. Su significado supone una clara contraposición frente al término Impresionismo; como dice Hamilton, éste supone un movimiento de fuera a adentro mientras que el Expresionismo implica un movimiento de dentro a afuera en la relación del artista con lo que le rodea.


Todo esto ayuda a explicar la extensión en el tiempo del Expresionismo, de modo que hay varios movimientos y, también, personalidades aisladas que, ocasionalmente, formaron parte de distintos grupos. Este es el caso de pintores como Ensor, Rouault, Nolde o el propio Munich; hombres que abrieron este camino pero que sólo temporalmente se integraron en grupos.


La fuerte personalidad de los autores citados ejercerá gran influencia en artistas posteriores, sobre todo en Alemania, donde el expresionismo arraigará mucho. De hecho, será en este país donde surjan dos movimientos importantes:


Die Brücke


Se constituye en 1905, en Dresde, integrado por artistas como Kirchner, Schmidt-Rottluff, etc.


Admiran la obra de Gauguin, Van Gogh, Munch y el arte primitivo, africano o de Oceanía.


En general, sus características formales son muy parecidas a las del fauvismo, con colores agresivos, hirientes, vivos, planos y violentamente contrastados.


Sus obras muestran un claro desinterés por el espacio, el volumen, el detalle o los estudios de luz o atmósfera. Es una pintura figurativa, antinaturalista, con fuerte carga simbólica.



Der Blaue Reiter


Se crea algo más tarde, 1912, en Munich. Lo integran artistas como Vasily Kandinsky, Paul Klee, Franz Marc y August Macke.


Su pintura refleja la influencia de otros movimientos como el cubismo y el futurismo, sigue siendo preferentemente colorista, y se aprecia una clara tendencia hacia la abstracción y la no objetividad.


F Cronología del periodo artístico


La obra analizada es considerada como precursora del expresionismo, que como indicábamos anteriormente, es un término que se viene utilizando desde aproximadamente 1910, aunque refleja una realidad anterior.


No obstante, podemos decir que surge a principios del siglo XX y se desarrolla en diversos grupos (los ya citados El Puente y El Jinete Azul más la Nueva Objetividad y La Escuela de París).


En fechas más recientes, después de 1975, se han desarrollado corrientes expresionistas en Alemania, Estados Unidos e Italia en los que se ha denominado con nombres diferentes: Nuevos Salvajes, Nueva Imagen y Transvanguardia, respectivamente.


F Función y posible significado de la obra


Munch quiso reflejar en sus obras los rincones más ocultos del alma humana. Sus cuadros partían del principio de que, si la auténtica realidad -la inte­rior- no se corresponde con la palpa­ble, había que adaptar ésta última pa­ra poder exteriorizar la que llevamos dentro. Así pues, El grito es un reflejo del mundo interior del artista que en­tronca con la soledad del ser humano en la civilización mo­derna.


En unas notas del año 1882, el propio Munch describió la situación que le lle­vó a pintar e cuadro El grito: "Iba ca­minando con dos amigos por el paseo - el sol se ponía - el cielo se volvió de pronto rojo - yo me paré - cansado me apoyé en una baranda - sobre la ciudad y el fiordo azul oscuro no veía sino sangre y lenguas de fuego - mis amigos continuaban su marcha y yo seguía detenido en el mismo lugar tem­blando de miedo - y sentía que un alarido infinito penetraba toda la natu­raleza".


Teniendo esto en cuenta es cierto que no podemos tener la certeza de lo que quiso expresar a través del Grito, pero considerando los aspectos anteriores, el grito que Munch dirige a la ciudad no sólo transmite una angustia personal del pintor sino además una cierta incomprensión y crítica hacia la nueva forma de organización socioeconómica de la época.


F Antecedentes y consecuentes de la obra


Una estancia en París permitió al noruego Munch entrar en contacto con las obras de Van Gogh, Gauguin y Toulouse-Lautrec, que influenciaron su pintura de manera determinante. Sus obras también guardan un marcado paralelismo con las pinturas negras de Goya por el uso de colores oscuros y atmósf­eras tétricas.


En el campo conceptual, las teorías filosóficas de Nietzsche y Kierkegaard dejaron huella en su producción artística. Este último ha­bía dejado escrito: "Es tanto el peso de mi alma que ningún pensamiento puede transportarla, y no hay alas capaces de elevarla a lo inmaterial. Si se conmueve, parece acariciar el suelo con sus alas, co­mo el vuelo bajo de los pájaros cuando presienten la tormenta. En mi pecho anida una opresión, un temor que adivina un te­rremoto".


La influencia que tuvo el Grito y la obra de Munch en general, sobre el expresionismo alemán, fue como ya hemos indicado, muy fuerte hasta el punto que esta obra se convierte en la portada del Manifiesto del grupo “Die Brucke” (El Puente). Artistas como Kirchner, Nolde, etc criticaron la sociedad regida por el trabajo industrial y por el sistema socio-económico de Guillermo II, de forma más directa y clara. Ellos tomaron el testigo de Eduard Munch,


F Localización y contexto histórico


Eduard Munch pintó el Grito en 1893 en París, sin duda una de las cunas del pensamiento contemporáneo y de las reacciones sociales que siguieron a la Revolución industrial. La sociedad se subordinó a la economía.


En este marco es donde se origina una fuerte disputa acerca de cómo debería volver a organizarse una sociedad. Y a partir del cual surgen movimientos sociales que reivindican un cambió de las estructuras socio-económicas. París vivía envuelta en un clima de constante protesta social, una época de boicots, sabotajes y huelgas generales contra la clase burguesa. Así pues el Grito fue pintado en este clima social. ¿Podría Munch abstraerse de esta atmósfera al pintar su cuadro?


F Identificación de la obra y del autor si procede


Se trata, como ya hemos indicado, de la obra titulada El Grito (1893), de Munch (1863-1944). Realizada sobre tabla con la técnica del témpera-pastel (91 x73,5 cm). Hijo de un piadoso médico de enfermos pobres, Munch vio morir de tuberculosis a su madre y a su hermana mayor cuando tenía catorce años. "La enfermedad, la locura y la muerte eran los ángeles negros que vigilaban mi cuna", escribió.


Su pintura rechaza los temas neutros del impresionismo y se dedica a la expresión de estados de ánimo intensamente subjetivos, morbosos y turbadores. Su finalidad es explorar el mundo interior de la conciencia humana. "No podemos pintar eternamente mujeres que cosen y hombres que leen: yo quiero representar seres que respiran, sienten, sufren y aman”.

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